Turismo Carretera LUIS MIRALDI GANA SU UNICA CARRERA EN EL TC DE LA MANO DE LA FORTUNA Domingo 3 de Mayo de 2020 El 3 de mayo de 1998, en una emotiva carrera en el autódromo de Buenos Aires, el de Marcos Paz vencía por primera y única vez en el Turismo Carretera, con un Chevrolet. Dicen que a la suerte hay que ayudarla. Y aquel 3 de mayo de 1998, en el autódromo de Buenos Aires, Luis Miraldi tuvo algo de fortuna pero, también, le puso alma y corazón para alcanzar su primer y único triunfo en el Turismo Carretera. El de Marcos Paz se clasificó 19° en aquella cita porteña, con el Chevrolet preparado en su taller, a más de un segundo del poleman Guillermo Ortelli, pero ya en la primera serie, los golpes de escena jugaron a su favor. El saltense, quien en esa temporada lograría su primer título, penó con una falla en el motor de su Chevy, y Carlos Garrido, otro de los que contaban con un buen auto para la pelea, sufrió la rotura de un neumático y Luisito quedó tercero en el parcial, detrás de Rubén Salerno y Miguel Ángel Etchegaray. En la final, Salerno y Fabián Acuña lucharon en los primeros metros, pero las roturas de los motores de ambos en las primeras vueltas, sacaban de la contienda a dos serios candidatos a la victoria. Rafael Verna tomaba la punta, seguido por Fernando Iglesias y quinteto Roberto Urretavizcaya, Etchegaray, el campeón Juan María Traverso, Raúl Petrich y Miraldi. Pero otra alternativa se produciría cuando la carrera entraba en el epílogo. Urreta y el Toto se tocaron al final de la recta, sendos Ford quedaron contra las vallas al pie de La 15 y el Pace Car dio un poco de respiro en la emocionante final. En el relanzamiento, luego de la pelea entre Traverso y Petrich, Miraldi sacó provecho y se metió delante de ellos, detrás de Verna y el Pichi, quienes pugnaban por el liderazgo. El ritmo del Chevrolet de Luisito era superlativo a esa altura de la competencia, por lo que dio cuenta del sampedrino y se colocó como escolta del Tabo, sin saber que la buena fortuna le tenía otra fichita a su favor, porque en el motor de Verna se rompió una válvula a dos vueltas de la bandera de cuadros y quedó al frente, para encaminarse a la gloria.